Lectura Dominical

La foto que dio origen a los Taxis Rojos

En 1933, esta fotografía de una lujosa estación de gasolina en Bogotá terminó viajando hasta Nueva York.

LEÓNIDAS LARA, UN EMPRESARIO HECHO A PULSO

Parecía una fotografía cualquiera. Pero para Leónidas Lara y su familia, aquella foto representaba mucho más que eso: era uno de los pocos bienes que habían logrado conservar después de una crisis que los había llevado a la quiebra, y a la larga, la que terminaría siendo la carta que les permitió salir adelante.

Pero, además, a la larga, también sería el origen de una de las empresas de taxis más recordadas de Bogotá: los Taxis Rojos.

Oriundo de Yaguará, Huila, José María Leónidas Lara, nacido el 8 de septiembre de 1856, fue uno de los empresarios más importantes de comienzos del siglo XX, iniciándose como comerciante de ganado, café, cerveza y arroz.

Cuentan que muy joven se hizo cargo de la hacienda Laboyos, propiedad de los hijos del expresidente José Hilario López. De ahí debió derivar los ingresos para montar su primer negocio: ‘Leónidas Lara’, el cual abrió sus puertas en Girardot, en 1913. Pero aquel local dedicado al comercio de sal, pronto fue devorado por un incendio quedando hecho cenizas.

De todas maneras, aquel fuego no apagó sus sueños.En efecto, once años después creó con sus hijos la firma Leónidas Lara e Hijos, dedicada a la exportación de café y a la importación y ensamblaje de vehículos de reconocidas marcas.

Y fue gracias a Leónidas Lara y a sus hijos, que por las calles de las principales ciudades del país comenzaron a verse Pontiac, Cadillac y Willys.

Hasta que llegó la crisis.

LA CRISIS QUE PUSO TODO EN RIESGO

La estación tras superar la crisis del 1930. Imagen Colorizada.

A comienzos de los años treinta, el mundo atravesaba una profunda crisis económica y Colombia tampoco escapó a sus efectos.

Fue así como Leónidas Lara entró en quiebra y una de sus mayores preocupaciones quedó en manos de Studebaker: una deuda que no podía pagar.

Entre los pocos bienes que habían sobrevivido estaba aquella estación de gasolina. Y también estaba su fotografía.

Fue entonces cuando la imagen dejó de ser un simple recuerdo y se convirtió en una posible salida.

LA FOTO ENTRE LAS MALETAS


Estación Leónidas Lara e Hijos.

Rómulo, uno de los hijos de Leónidas, se casó en 1933 y viajó a Nueva York en su viaje de bodas.

Pero entre sus maletas llevaba algo más: la fotografía de la estación de gasolina.

Por instrucciones de su padre, se dirigió a las oficinas de Studebaker para mostrarle al gerente el único bien que tenían para responder por la deuda.

La idea era ganar tiempo hasta conseguir las ganancias suficientes con la venta de gasolina y saldar la deuda.

Lo que ocurrió después nadie lo había calculado.

EL “CARRETAZO” QUE TERMINÓ EN 150 CARROS

Tal sería el “carretazo” de Rómulo que no solo consiguió cinco años de plazo para pagar la deuda.

También consiguió algo mucho más inesperado: una flota de 150 automóviles.

La firma Studebaker tenía un problema con aquellos carros. Habían sido devueltos por otro comprador durante la crisis.

Y todos eran rojos.

El gerente encontró una salida para su problema y los Lara encontraron una oportunidad.

Rómulo no tuvo que pagar un solo peso para traerlos a Bogotá.

Así, una negociación para ganar tiempo terminó convirtiéndose en el nacimiento de una nueva empresa.

Y TODOS ERAN ROJOS

Los Taxis Rojos de Bogotá.

Fue así como don Leónidas y sus hijos Luis Antonio, Rómulo y Oliverio crearon Taxis Rojos.

La empresa pronto se convirtió en una de las más reconocidas de Bogotá y fue pionera en uniformar a sus conductores con kepis y guantes blancos.

La idea llamó poderosamente la atención de Jorge Eliécer Gaitán, tanto que cuando fue alcalde de Bogotá quiso imponerla a todos los taxistas de la ciudad, lo que a la larga, le costó la alcaldía.

Mientras tanto, los Taxis Rojos seguían creciendo.

LA DEUDA QUEDÓ SALDADA

La estrategia había funcionado.

Entonces, la deuda con Studebaker quedó saldada antes de los cinco años y la flota comenzó a crecer con automóviles de otras marcas, algunos adquiridos en Casa Toro.

En consecuencia, los carros rojos empezaron a recorrer las calles de Bogotá y también caminos mucho más largos.

COLOMBIA EN 1931

📍 Bogotá empezó a poner orden al creciente tráfico.
📍 El tranvía seguía siendo protagonista de la movilidad.
📍 La ciudad estaba creciendo y transformándose.
📍
La infraestructura también estaba cambiando.

DE BOGOTÁ A CARACAS

De Bogotá a Caracas. El Tiempo, julio de 1937.

En 1937, el norteamericano Alexander Grobe contrató un Taxi Rojo para viajar con su esposa desde Bogotá hasta Caracas, al vecino país que hasta entonces no conocía los taxis.

Solo que aquel viaje no era uno más. Terminó convertido en uno de los más largos realizadas en Colombia. Fue lento, pues la pareja decidió parar casi en todas la poblaciones que cruzaron hasta llegar a Caracas. Se habló de un recorrido de más de 5 mil kilómetros.

De aquella larga travesía no quedó el registro de cuánto se pagó por el servicio del Studebaker, que para entonces era todo un lujo.

Pero sí quedó el récord.

En Bogotá, mientras tanto, los periódicos anunciaban el servicio: por entonces, se recordaba, un recorrido de 340 metros costaba siete centavos, en autos que según la publicidad eran “carros distinguidos, con el mayor confort, los de la tarifa más baja y el arranque gratis”.

LOS TAXIS ROJOS TAMBIÉN LLEVARON A GARDEL

Solo dos pesos para ir a ver por última vez a Gardel.

En 1935, Carlos Gardel llegó a Bogotá para presentarse en el Teatro Real, ubicado en el desaparecido Hotel Granada.

Fue entones cuando los bogotanos que querían verlo desde su misma llegada al aeródromo de Techo, se subieron a uno de los carros de los Taxis Rojos para ser protagonistas de aquella locura en que se convertía cada arribo de Carlos Gardel.

Bastaron dos pesos de aquellos días para ir desde la Plaza de Bolívar hasta el aeropuerto de Techo y luego de regreso al punto de partida, ya con la satisfacción de haber recibido al cantante.

Aquel 14 de junio de 1936 llegó Gardel a Bogotá dispuesto a realizar nueve actuaciones en el Teatro Real durante los diez días que tenía programado estar en la capital, antes de ir a Cali.

Y fue el 24 de junio, cuando cientos de pasajeros volvieron a Techo en los Taxis Rojos de don Luis Lara, para despedir a Gardel antes de emprender el vuelo que lo llevaría a Medellín, previa escala para estar en Cali.

Lo que nadie sabía era que en Medellín lo esperaba la muerte.


LA HISTORIA DETRÁS DE UNA FOTOGRAFÍA

Leónidas Lara todavía tendría mucho que contar. En su estación de servicio vivió los disturbios del 9 de abril de 1948, otro episodio que marcaría la historia de Bogotá.

Pero esa es otra historia.

Lo que quedó fue aquella fotografía que viajó entre las maletas de un recién casado hasta Nueva York.

Una fotografía que ayudó a salvar una empresa.

Una deuda que terminó convertida en una oportunidad.

Y 150 automóviles rojos que terminaron recorriendo las calles de Bogotá.

Así comenzó la historia de los Taxis Rojos.

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