Bogotá, de las piedras al pavimento
Cómo la capital dejó atrás el barro, las calles empedradas y los viejos nombres para abrirle paso al automóvil y al progreso.
📍 Bogotá — 1890/ 1932 ✍️ Gruta Simbólica ⏱️ 5 minutos de lectura
| En esta historia descubrirás qué: | ✓ La primera vía pavimentada no fue una calle ✓ Un automóvil cambió la historia urbana de Bogotá ✓ La Séptima fue el verdadero eje del crecimiento bogotano ✓ Las calles de Bogotá tenían nombres, no números ✓ El progreso de Bogotá implicó borrar otra ciudad |
LAS CALLES DE PIEDRA
Hasta el año 1903 la capital tenía pocos horizontes hacia donde moverse. Entonces, el centro era su todo, o casi, pues eran pocos los caminos que trazaban la ruta de sur a norte, con calles empedradas y polvorientas que eran atravesadas por canales por donde se movían las aguas negras de la ciudad.
Se cruzaba caminando. Y de piedras estaba hecha la calle Florián a la que se recuerda en los viejos libros de historia como aquella en la que el comercio era su gran actividad durante el siglo XIX. Otra recordada calle fue la del Hospicio, llamada así por haber acogido en ella un hospital para niños huérfanos..
LA PLAZA Y EL CADILLAC QUE CAMBIARON A BOGOTÁ

Pero no fue ninguna de estas calles la primera en conocer el pavimento, fue una plaza, la de Bolívar que en una de sus tantas transformaciones se cubrió de asfalto entre 1890 y 1893. Luego, la llegada a la ciudad de un Cadillac, en 1903, cruzó en dos partes la historia de las vías de la ciudad. El automóvil había sido importado por Ernesto Duperly, hijo de Henry, el fotógrafo al que el país le debe sus primeras memorias plasmadas en un papel fotográfico. Dos años después, en 1905, siendo presidente Rafael Reyes, se creó el ministerio de Obras Publicas dando inicio al desarrollo vial y férreo en el país.
LA SÉPTIMA Y EL NORTE, EL COMIENZO DEL CEMENTO
Si bien fue la plaza de Bolívar la primera en ser cubierta de asfalto, fueron las calles por donde se transportó el progreso de la ciudad. Así, la carrera séptima, entonces Calle Real, trazó el desarrollo bogotano al ser su primera vía pavimentada, esto, cuando mediada la década de 1920. Aquel recorrido buscó nuevos horizontes: el norte de la ciudad, inicialmente desde las orillas del río San Francisco hasta el sector de San Diego, y desde ese punto, cinco kilómetros fueron los que acercaron a los bogotanos a la hoy avenida Chile. Ya para entonces, al Cadillac de Duperly, se habían sumado unos 13 mil autos, según los apuntes del ingeniero Cipriano Alberto Londoño.

En la década de los años 1930, la ciudad empezó a ser devorada por el cemento. Las grandes avenidas, necesarias para el progreso: la autopista Norte, Las Américas y la continuación de la carrera Séptima, se abrieron camino en la espesa sabana. A estas obras se sumó la avenida Caracas siguiendo los planos del urbanista Karl Brunner y de Pedro Nel Gómez quienes trazaron el reemplazo del ferrocarril que durante décadas fue el encargado de comunicar el norte de la sabana con Bogotá.
A estas obras pronto se sumaron las hechas en las carreras Décima y Once, y la avenida Jiménez, importantes para la comunicación de los bogotanos, como antes lo había sido el trabajo realizado entre la Caracas y la Estación de La Sabana con el entonces llamado Paseo colón.
Y LAS CALLES PERDIERON SUS NOMBRES

Con el cemento las calles cambiaron sus nombres por fríos números. A la avenida Boyacá se le rebautizó como carrera 13, cuyo recorrido iba de San Victorino a la calle 26, pero antes, en tiempos del Virreinato, a este tramo que atravesaba la ciudad, se le llamó La Alameda. La Caracas era la 14, antes de que en 1932 el Concejo de Bogotá decidiera hacerle un homenaje a los libertadores y próceres venezolanos. La avenida Jiménez solo es llamada por el apellido de su real nombre: Gonzalo Jiménez de Quesada, en honor al fundador de la ciudad.
| NOMBRES PERDIDOS 📖 Boyacá → carrera 13 📖 Caracas → carrera 14 📖 Jiménez de Quesada 📖 Florián → Venezuela → octava 📖 Séptima y todos sus nombres |
las piedras como memoria de ciudad
Unida al progreso de la ciudad, la calle Florián pasó a ser la carrera Venezuela, antes de que el pavimento la rebautizara como la carrera octava (entre calles 11 y 12). La del Hospicio pasó a ser la actual carrera 12 entre calles 13 y 14. Para nombres los que tuvo la Séptima: La calle de La Sal, La Real y Avenida de La República; desde 1991 le volvieron a poner un nombre: Alberto Lleras Camargo, pero nadie la llama así. Como también rebautizaron a la Novena con el nombre del presidente conservador Laureano Gómez, pero en tiempos que procuran brevedad, resultan más prácticos los números.
En 1886 la actual calle 26 fue la avenida Boyacá e iba de oriente a occidente desde la carrera séptima hasta la carrera 13 que fue entonces la avenida de La Alameda, una de las más elegantes de la ciudad y de las primeras en ser tapizada de pavimento con andenes, linea para el tranvía y una bella arborización.
Hoy Bogotá cuenta con una extensa malla vial de 1104,87 kilómetros. Un equivalente a recorrer 9725 veces el perímetro del parque Simón Bolívar. Diez kilómetros menos que la distancia entre la capital colombiana y Puerto Asís, en el departamento de Putumayo. Los caminos empedrados quedaron como el testigo del progreso.
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